jueves, 8 de abril de 2010

El caso Garzón y la moral europea.

Creo que fui el único liberal latinoamericano que no estuvo de acuerdo con la promoción de la detención y extradición por parte del magistrado español Baltazar Garzón en contra del ex dictador chileno Augusto Pinochet, pensaba que el ultimo país que podía pretender tal cosa era España, cuando su propio dictador murió en el poder entre algodones y firmando sentencias de muerte. En se momento me quede calladito, en primer lugar porque entendía que mi argumento era falaz, un camelo, en segundo porque no quería parecer que defendía a tan siniestro personaje y por ultimo, pero más importante, porque personas buenas veían en este acto un poco de justicia, aunque estimaban que no tendría el fin esperado, por lo menos se sentían satisfechos que Pinochet afrontara a la justicia por lo menos un minuto. Aunque seguía pensando que los únicos con derecho a juzgarlo eran los chilenos…nadie más.

Y ahora resulta que el mismo juez que solicito un juicio para Pinochet podría ser inhabilitado hasta por veinte años por “prevaricato” es decir emitir una resolución a sabiendas que es injusta, dicha resolución es la de considerarse competente para investigar los crímenes y desapariciones de la guerra civil española y la dictadura franquista, independientemente de la violación al “tecnicismo judicial” me queda claro que la ley de amnistía del 77 es la que está en contra de Garzón y a favor de la impunidad, pero que según la “justicia europea” no es así, en palabras de un Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Valencia “… nuestra Ley de Amnistía no fue un perdón que los verdugos se diesen a sí mismos sino que recibió el apoyo de la práctica totalidad de las fuerzas políticas y el respaldo de la práctica totalidad del Pueblo”. Y cualquier defensa a favor de Garzón es mediática y por lo tanto insuficiente e invalida.

Este vergonzoso caso muestra la estraña moral de la justicia europea, cuyo parlamento reconoce el genocidio armenio donde más de un millón y medio de personas fueron asesinadas por el estado turco en 1915, pero guarda silencio respecto a la masacre de por lo menos cinco millones de africanos por parte de Leopoldo II de Bélgica entre 1885 y 1908, en realidad la cifra es desconocida, la más aceptada es de diez millones, pero algunas fuentes estiman que fueron más, ya que la mitad de la población del Congo murió bajo el régimen colonial de ese tiempo.

Y así podríamos citar desde el ridículo comunicado de los ateos europeos reunidos en Australia donde abordan “los efectos negativos de la religión en la sociedad” hasta la criminal indiferencia, porque a nadie le importa, del número de victimas mortales entre la población civil que produce la ocupación de Irak.

El caso Garzón, como el de Irak, muestra la doble moral europea que considera que los únicos que pueden ser juzgados por crímenes contra la humanidad son los “bárbaros” ...no los civilizados europeos